22 abr. 2010

Antropología Económica

Sí, lo sé cada vez publico menos. Como no soy capaz de encontrar un hueco para escribir expresamente para aquí, he decidido que voy a "reciclar" un par de cosas que he hecho para alguna asignatura, y de paso no dejar esto demasiado abandonado. Así que lo siguiente que colgaré será un breve monográfico acerca del concepto de "escasez" en la antropología económica. Como son varias páginas, haré dos entregas. Hoy, la primera, breve introducción a la Antropología Económica.

La antropología económica es una rama o subdisciplina dentro de la antropología social y cultural. Aunque no se puede indicar una fecha exacta de nacimiento, ya que temas económicos eran tratados ya en monografías desde siempre – aunque de forma dispersa y poco sistemática como recuerda Contreras (1981; 9-10) - , algunos autores y autoras señalan el surgimiento de esta subdisciplina en el año 1952, cuando Herskovits publica su obra Economic Anthropology (Comas D'argemir, 1998; 13). Como recuerda Godelier, no hay que olvidar también que además de ser una subdisciplina dentro de la antropología social, la antropología económica es una “subdisciplina fronteriza” (1974:131) de la economía y por lo tanto ambas mantienen una relación de intercambio de ideas, conceptos, método, lugares de estudio, etc. Aunque como recuerdan Molina y Valenzuela (2006:8) “las contribuciones de la antropología económica han pasado desapercibidas para la economía en tanto que disciplina ”.

Los propios términos que componen el nombre de la subdisciplina pueden darnos una pista de su definición; en este caso, la primera palabra aporta un método, una manera de acceder al conocimiento, esta es, la etnografía o el método etnográfico. Plattner añadiría también a esta definción los lugares (1991:17), haciendo referencia a la clásica costumbre de los antropólogos de estudiar unas sociedades determinadas fácilmente abarcables en el espacio. Por su parte, el término economía nos dice la clase de actividades de las que se va a ocupar, esto es, la economía. Efectivamente esto nos lleva a la obligación de definir ambos conceptos; economía y antropología. Siendo este un trabajo para la carrera de antropología, creo que debo dejar de lado (no tanto por obvio sino por extenso y complicado) la definición de antropología y del método etnográfico, que podemos dar más o menos por sentado. Sin embargo se hace necesario ahondar en el término “económica” porque de él depende qué estudia concretamente esta subdisciplina que nos ocupa.

Para definir lo que la antropología ha entendido como económico, debemos ampliar nuestra visión de lo que consideramos “económico” evitando pensar que es solo aquello relacionado con el dinero y con la economía de mercado, tal como nuestra experiencia vivencial nos puede hacer sentir o pensar. Para la antropología, lo económico son aquellas actividades que satisfacen las necesidades materiales de las personas. Por lo tanto, el objeto de estudio serán las diferentes formas de producción, distribución y consumo de bienes y servicios en las distintas sociedades, exista dinero o no en cualquiera de sus expresiones posibles, haya economía de mercado o economía de intercambio o, incluso, si el intercambio no existe en ninguna de sus manifestaciones.

Susana Narotzky (2004:21), delimita de la siguiente manera lo que para ella debería ser la forma de entender lo económico para la antropología;

“Por una parte, creo que un primer paso necesario consiste en el rechazo del concepto de un nivel económico separado o de una región acotada de relaciones o actividades sociales económicas. Por otra, creo útil restringir el alcance de lo “económico” a las relaciones sociales que participan en la producción de vida material, a través de la interacción organizada de los seres humanos y la naturaleza. Por último, desearía proponer la idea de que en las poblaciones humanas, las relaciones materiales no pueden separarse teóricamente de sus expresiones culturales que a su vez, son producidas y toman cuerpo materialmente”

La primera parte de su definición se refiere a un término acuñado en antropología económica por Karl Polanyi, y no es otro que el de la incrustación de la economía en la sociedad. Esto es, que lejos de existir como un ente propio o una institución diferenciada dentro de las sociedades, la economía se articula a través de y a la vez influye a muchos otras instituciones sociales como puede ser el parentesco, la religión, la política, etc. Por lo tanto, no puede ser estudiado como un ámbito separado que posea un comportamiento propio y aislado, sino que solo puede ser comprendida en relación con el resto de la estructura social; necesitamos una mirada holística, que abarque el conjunto total del grupo o sociedad estudiada. Bohannan y Dalton dan un claro ejemplo de incrustación cuando hablan del kula y otras formas económicas de redistribución, donde lo más importante no es el propio intercambio de bienes materiales, sino el hecho social del intercambio que refuerza, crea y mantiene relaciones personales, de parentesco y sociales. Y para explicar esto, dicen; “No es posible entender cabalmente el movimiento de los bienes materiales en transacciones recíprocas y redistributivas fuera del contexto de las situaciones sociales de las que forman parte integral” (1995:418)

La economía, por tanto, puede definirse -siguiendo a Polanyi y otros autores- como una actividad institucionalizada, aunque no por ello aislada de otras instituciones sociales, que en consecuencia implica una organización y determinadas condiciones sociales para que pueda desarrollarse. Es una manifestación propia de cada sociedad, lo que hace de ella una forma de cultura. O, recorriendo el camino a la inversa, cada cultura o sociedad ofrece una respuesta particular a la cuestión de cómo satisfacer las necesidades básicas. Estas diferentes respuestas dependerán de múltiples factores (medioambientales, de recursos, desarrollo tecnológico, etc) y la forma concreta en que se materializa sería la economía de cada grupo social.

Desde que la subdisciplina surgió hace cincuenta años, la relación con la antropología social ha sido muy intensa. Hasta tal punto que Comas D'argemir (1998; 22) afirma que ha contribuido de forma muy importante a reformar la antropología social. Y es que, siguiendo a Dolors, el concepto de expansión del sistema capitalista ha derivado mas tarde en el de globalización, es decir, de ser meramente capitalista -y por lo tanto un concepto simplemente económico-, ha pasado a ser cultural, global. En este sentido, la articulación y la mutua influencia de lo local y lo global en el sistema mundial ha tomado mucha importancia en los últimos tiempos en múltiples campos de la investigación social, y bien es cierto que la antropología económica lleva ya años inmersa en el estudio de estas dinámicas, por lo que tiene mucho que aportar a los estudios mas generales. Otro dato a destacar según Dolors es la gran influencia y relación que tiene la antropología económica con la antropología ecológica y la antropología política.

Para terminar este breve acercamiento, voy a intentar una conclusión que haga a la vez introducción de lo que sigue a continuación. En los párrafos anteriores he intentado hacer una definición de lo que en antropología se ha venido entendiendo por “economía”. Aunque los rasgos anteriores puedan darse como más o menos aceptados, ha existido – y existe en cierta medida- un debate acerca de esta definición, y parte precisamente del concepto central que ocupa este breve ensayo; la escasez. Para los formalistas la consecución y distribución de bienes sigue siendo la definición básica de economía, pero su comportamiento, según Firth por ejemplo, se debe siempre a la lógica de la escasez; esta es universal y explica cualquier manifestación económica. Sin embargo, para los sustantivistas, esta afirmación es válida solo en un contexto de economía de mercado, mientras lo que define realmente cualquier economía es la interacción entre el medio y el ser humano para conseguir recursos, donde también se incluye la tecnología necesaria para ello, los modos de distribución, consumo, etc. (Narotzky, 2004: 14-16, Comas D'argemir, 1998: 34-35, Molina, 2004:8-9).

La bibliografía a la que hago referencia, la colgaré en el próximo post, que espero sea en breves días.

3 comentarios:

EMICUS ETNORESEARCH LAB dijo...

Espero no llegar tarde a este esfuerzo que has tenido a bien compartir en línea. Estas reflexiones son muy valiosas y espero darme mis vueltas por estos lares. La antropología económica es un gran tema. Personalmente yo trabajo con antropología aplicada y me apasiona la antropología económica. Excelente esfuerzo. Saludos desde México

Thorsten dijo...

Great!

Anónimo dijo...

Muy bien desarrollado. Ahora buscaré la siguiente entrada, donde continúas con el ensayo.