28 nov. 2008

Claude Lévi-Strauss cumple 100 años

Pues sí, pocas personas llegan a la centuria, pero en este caso, además, resulta ser uno de los más importantes científicos sociales del último siglo. Su obra, generosa en géneros y temáticas, abarca desde la sociología a la filosofía, pasando naturalmente por la antropología, disciplina donde tradicionalmente, y por formación, se le encuadra, aunque su trabajo de campo antropológico se haya limitado al que realizó entre 1935 y 1939 en Brasil. Pero comencemos por el principio:

Lévi-Strauss nació en Bruselas el 28 de Noviembre de 1908, su padre, que era pintor, se encontraba allí junto a su mujer trabajando cuando él vino al mundo, aunque pronto regresaría a París, donde Claude se crió y educó. Fue en la Sorbona de París donde comenzó estudios de Derecho y Filosofía, aunque finalmente solo terminaría estos últimos. El hecho de haber estudiado Filosofía es un reflejo claro de lo que más tarde sería su obra, de un carácter mucho más teórico que no basado en el trabajo de campo y la etnografía (como el mismo escribe al comienzo de sus “Tristes Trópicos”; “odio los viajes y los exploradores”).

Al terminar estos estudios, consigue una plaza como maestro de secundaria, entre 1932 y 1935, año en el que se embarca hacia Brasil en una misión cultural francesa. En esta etapa es cuando realiza su trabajo de campo más importante, entre las tribus nativas del Mazo Grosso y la selva tropical amazónica. Además del propio trabajo de campo, su actividad principal la llevó a cabo como profesor visitante en la universidad de Sao Paulo. De esta experiencia en Brasil publicaría en 1955 un clásico de la literatura, ya que "Tristes trópicos" traspasa la naturaleza de una etnografía a la vieja usanza para convertirse en una mezcla de entografía, novela de viajes y diario de campo antropológico, donde nos relata cómo vivió las expediciones realizadas a los diferentes pueblos que visitó, qué cosas le sorprendieron, cuales le causaron pena, desaprobación o asco, y todo con un estilo literario digno de un novelista experto. En este sentido, y salvando todas las diferencias y contradicciones, puede decirse que Lévi-Strauss se adelanta a la antropología posmodernista a la hora de reivindicar una renovación en la forma de escribir etnografía.


En el 39 vuelve a Francia y es movilizado a causa de la Segunda Guerra Mundial hasta 1940, cuando se traslada a Estados Unidos para trabajar como profesor en la New School For Social Research de Nueva York, hasta 1944, fecha a partir de la cual ejerce de agregado diplomático en Washington a petición del gobierno francés, hasta 1947, cuando regresa a Francia para doctorarse un año más tarde en la Sorbona con su tesis, “La vida familiar y social de los indios Nambikwara y Las estructuras elementales de parentesco”, publicada un año después y considerada ya desde el principio como una de las obras más importantes de la antropología, cosa que se confirmó con el paso de los años, aunque solo sea por la amplia difusión e influencia que tuvo. Su siguiente obra, editada justo un año más tarde, en 1948, titulada Las estructuras elementales del parentesco”, reexaminaba la forma en que se organizaban las familias, y en contra del funcionalismo y el resto de teorías de la época, Lévi-Strauss propone una explicación basada en la alianza entre familias gracias al intercambio de mujeres entre los grupos. Este razonamiento, junto a la teoría de los dones, el pensamiento binario y la universalidad del adulterio, son las aportaciones y teorías más conocidas de Lévi-Strauss, junto a la ideación y creación de todo un marco teórico que revolucionó la antropología en los años 60, así como parcialmente otras disciplinas como la lingüística, la sociología e incluso la filosofía. Estamos hablando, claro, del “Estructuralismo”.

En 1958 se publica “Antropología Estructural”,obra donde Strauss expone los principios de su marco teórico. Influido por Marcel Mauss y Émile Durkheim defiende la explicación del hecho social a través del método estructural, teoría comenzada por Saussure en la lingüística, y que precisamente entendía la cultura como una especie de lenguaje, o más bien como el reflejo material de éste. La antropología consistiría en un análisis explicatorio de la realidad social, para que realmente sea “científico”, la antropología debería explicar la realidad en que cada cultura vive. Así como la lingüística estructural analiza la relación entre los elementos que forman el lenguaje, el estructuralismo analizaría y explicaría las relaciones existentes entre los diferentes elementos que conforman la sociedad. Al relacionarse, estos elementos culturales o sociales, conformarían “estructuras” (los individuos se unen en familias, éstas en clanes, etc), tal como las letras se unen en estructuras mayores para formar palabras, éstas a su vez frases, etc.

Aunque la conocida como “etnología francesa”, había comenzado años antes con Mauss y Durkheim, fué Levi-Strauss quien logró que la antropología como disciplina tomase importancia en Francia, y se institucionalizase en diferentes escuelas y laboratorios antropológicos. Su labor como maestro y docente, al estilo de los antiguos maestros como Boas o Malinowski, también es destacable, ya que entre sus pupilos cuenta con prestigiosos antropólogos como Godelier o Françoise Héritier. Fue también él quien comenzó a relacionarse con las más importantes escuelas antropológicas del momento; la británica y la americana, creando lazos de colaboración e internacionalizando de esta forma la antropología francesa, respetada y conocida hoy en todo el mundo académico.

Como celebración de este siglo de vida, muchos son los medios que se han hecho eco de la noticia, y en otros tantos han aparecido entrevistas y reseñas a sus obras. Aquí os dejo algunos enlaces; una entrevista, noticia en Elpaís y otra en Lavanguardia.


26 nov. 2008

La demografía humana y sus desigualdades

África ha sido el lugar de nacimiento de nuestra especie, allí evolucionaron los primeros homo y sus antecesores hasta que hace entre 130.000 y 170.000 años debido seguramente a cambios en el hábitat a causa de fluctuaciones climáticas, nuestros antepasados buscaron otras zonas más habitables, y de esta manera unos salieron hacia el norte, llegando a Europa a través de la Península Ibérica, otros pasaron a Asia por la zona que hoy en día ocupa Egipto, Israel y la Península Arábiga.

A partir de ahí la especie humana se extendería por todo el planeta tierra. O eso es lo que tradicionalmente se cuenta, ya que la ocupación de nuestro planeta ha sido y sigue siendo desigual en muchos aspectos, por ello hoy he decidido hacer una pequeña recopilación de datos demográficos que demuestran efectivamente, que nuestra especie no se encuentra en todo el planeta tierra, sino que hay grandes desiertos demográficos, grandes concentraciones y, sobre todo, grandes desigualdades a nivel económico y de calidad de vida.

Para empezar, es un dato importante tener en cuenta que sólo el 30% de la superficie terrestre está habitada de forma permanente, evidentemente, esto es debido a que hay grandes zonas como los desiertos, los polos, las selvas húmedas y demasiado calurosas y las altas cordilleras, que resultan demasiado inhóspitos y hostiles para la vida humana, tanto por falta de recursos como por la dureza del factor climático. La población mundial a día de hoy se estima en 6.737.991.176 personas en todo el planeta, pero resulta que las dos terceras partes de la humanidad, vive en el 10% de la superficie total del planeta. La densidad de población mundial en Noviembre de 2008 es de 50 habitantes por kilómetro cuadrado, cuando en el 2000 rondaba los 45 y en 1978 los 30 habitantes por kilómetro cuadrado. Esto indica un crecimiento de la población mundial desmesurado, aunque hoy en día se está confirmando que ese crecimiento se está atenuando, sobre todo en lo países más desarrollados.

Para seguir con las grandes desigualdades demográficas; el hemisferio norte alberga al 90% de la población mundial, siendo Asia el continente más poblado, conteniendo el 60% de la población mundial gracias a sus grandes focos de población como son la India, Bangladesh, Pakistán, Japón, China y las Coreas. El continente menos poblado de todos es Oceanía, donde solo reside el 0,5% de la población mundial. En cuanto a la densidad de población de los países del mundo, Islandia tiene 3 hab/km cuadrado frente a los 16.000 hab/km cuadrado que tiene Mónaco.

Para terminar, en cada continente, la población tiende a concentrarse en las zonas costeras y en los lugares situados a menos de 500 metros sobre el nivel del mar, llegando a producirse, incluso en los países más poblados, auténticos desiertos humanos en las zonas interiores o de alta montaña, y verdaderas concentraciones de población en las zonas costeras.

Se podrían dar muchos más datos y todos nos llevarían a la misma concuslión; lo que define a la demografía humana es su constante desigualdad. Estas desigualdades traspasan lo meramente demográfico y se transforman en desigualdades sociales y políticas. Tampoco hay que olvidar el impacto que la población humana tiene sobre el medio ambiente, ya que existe una sobrepoblación humana exageradamente grande, baste con tener en cuenta que la población humana en 1800 no llegaba a mil millones de individuos, y sólo doscientos años más tarde, en el 2000, ya alcanzaba los seis mil millones, y desde esa fecha no hace más que crecer, por lo que cada día se hace más necesario el cuidado y preservación de nuestro planeta.

21 nov. 2008

Los nacionalismos y las culturas

En nuestra sociedad mercantilista de hoy en día hay un mercado que no cotiza en bolsa, pero que crece a pasos agigantados; es el mercado de las llamadas “identidades culturales”, manifestación social que se conoce más comúnmente como “nacionalismo”. La primera palabra hace referencia al movimiento social, al hecho de que determinadas personas se reconozcan como parte de un mismo pueblo o sociedad a través tanto de procesos de negación como de afirmación de la autoidentidad cultural. Los nacionalismos son las manifestaciones políticas de considerarse tal o cual cosa en términos de pertenencia a un pueblo o a otro (pueblo que tendrá pretensiones de convertirse en nación soberana de sí misma en caso de no serla, ya que existe también un nacionalismo soberano, el español, en el caso de España).

En cuanto al tema de las identidades culturales considero que son un buen método para combatir en cierto modo el proceso de globalización. Existen muchas culturas (o subculturas, o si se quiere grupos de personas con características culturales singulares)que podrían diluirse (y lo están haciendo de hecho) en este proceso fagocitador de diferencias culturales llamado globalización.Cobrar consciencia de estas diferencias y particularidades culturales y defenderlas, promocionarlas y practicarlas es una forma eficaz para combatir los procesos de aculturación (o deculturación, que es un término más violento pero que se ajusta más a lo que realmente está sucediendo). Esta es una forma mucho más positiva de autoafirmación cultural, en la que sobre todo se valora lo propio por ser único o diferente o por ser simplemente con lo que uno se identifica. “Lo otro” cultural, la cultura que no es propia, se usa como mero espejo donde unx se ve reflejado para reconocer sus propias particularidades, pero nunca para definirse a través de ella. Toda esta descripción podría ajustarse a los inicios de las identidades culturales, cuando la política todavía no hace acto presencial y esta identidad se limita a una autoafirmación y defensa de la propia cultura, no a través de discursos políticos, sino a través de actos, de vivir esa cultura y consiguiendo por tanto que ésta última siga viva.

El nacionalismo comienza cuando esta identidad cultural adopta un sesgo político determinado, que puede autodefinirse como de izquierdas o de derechas, radical o moderado, independentista o no, etc. El nacionalismo puede definirse entonces como una forma de gestionar las identidades culturales. Como tal, suele hacer referencia a conceptos como etnia, raza, historia, cultura, etc. Estos rasgos culturales e históricos son manipulados, seleccionados y reforzados en función de la identidad que se pretenda reforzar. Claro está que esta característica que es común a todos los nacionalismos no será admitida por ninguno de ellos, aunque todos se la adjudiquen al resto. Para ejemplo de esto, basta ver los acontecimientos históricos a los que nacionalistas vascos, gallegos o catalanes dan importancia para definirse frente a lo español, y viceversa; los acontecimientos que “lo español” selecciona de una forma supuestamente objetiva y neutral, para decir que todos los grupos sociales de la península son españoles. Muchas veces el problema se reduce a lo lejos que se quiera ir en la historia. Unxs se dicen herederos de los celtas, otrxs que a partir de los Reyes Católicos, al reino de Galicia y Portugal, hay quien habla de la cultura “iberoeuskérika” y de conflictos entre vascos y romanos. La historia puede decirnos que todos esos hechos pueden ser ciertos, pero son más verdad o menos dependiendo de la importancia que cada uno le otorgue, y es aquí cuando entra tanto la selección como la manipulación de esos hechos históricos. La categoría étnica de un grupo social tiñe a la misma con un tinte de naturalidad, tradición, honorabilidad y ancestralidad con la pretensión de reivindicar un derecho peculiar. O en el caso de los nacionalismos dominantes, para negárselo a otros pueblos. La
religión, la etnia, la raza, la lengua, etc. han sido los caballos de batalla de estos nacionalismos que tanto pueden ser propensos a jerarquizar, dividir y segregar unos grupos de otros como a dominar o congregar a diferentes grupos sociales bajo una misma identidad impuesta. Esta propensión a diferenciarse y hacerse notar es una característica común a todos los sentimientos de identidad cultural, que de forma casi automática hacen que cada pueblo se crea único, privilegiado, “pueblo elegido” en cierto modo, destinado a la prepotencia, sea porque la ejerce o porque quiere aspirar a ella.

No voy a defender a ninguno de los nacionalismos porque no me siento identificado con ninguno, ya que como se ha visto son lo mismo defendiendo identidades diferentes y salvando la situación política (más o menos poderosos) de cada uno. El hecho de que esta manifestación cultural y política se esté convirtiendo en un problema social atiende sin duda alguna a que hay otro nacionalismo que tiene más poder y que por lo tanto somete a esas identidades menos poderosas. Aunque evidentemente el sentirse americano, o sentirse español no es considerado nacionalismo, sino que se denomina con unos términos siempre más positivos como lo son patriotismo (en decadencia últimamente), socialismo, demócrata, etc. Claramente los nacionalismos tienen muchas cosas negativas; segregación social, guerras, problemas sociales, terrorismo, etc. Pero a la vez también es un movimiento que defiende lenguas y otras manifestaciones culturales minoritarias y como tal se oponen al movimiento de globalización e igualación que estamos viviendo.

El problema principalmente hoy en día es que la lucha está demasiado politizada, se olvida de lo propio y se fija más en las diferencias, es un movimiento que se define como negación de algo, y no como afirmación de lo propio. Y como tal pretende separar, segregar y diferenciar más que trabajar por los rasgos o manifestaciones culturales propias que puedan tener. Bajo esta perspectiva se pierde lo más interesante de este movimiento, que es la lucha social ante lo opresor, lo dominante. Y esto es así no porque no se pueda luchar desde la política a favor de la cultura (aunque nunca he podido observar tal cosa) sino porque la lucha pierde su orientación cultural y se convierte en sí misma en una lucha política, en una lucha de poder donde no importa tanto los rasgos propios que en un principio hicieron sentirse identificados como algo diferente, sino que se da más importancia al hecho de lograr ser un estado, una nación reconocida, ser independientes, autosuficientes y otros términos relacionados con la segregación y separación de los grupos humanos.

Este artículo lo escribí hace unos meses y fué publicado en el Fanzine Respuesta Urbana, número 4, que podeis bajaros al completo desde aquí.

19 nov. 2008

¿Es antinatural la conducta homosexual? (II)

Pero las relaciones homosexuales masculinas no solo se circunscriben al ámbito bélico, hay otro ejemplo, bien conocido aunque no del todo difundido, y es el de los maestros griegos y sus jóvenes aprendices. Según explica el propio Platón en su “Banquete”, los griegos pensaban que las relaciones sexuales con las mujeres llevaba únicamente a la reproducción, mientras que hacerlo entre hombres conducía a la procreación de la vida espiritual. Por este motivo, raro era el filósofo griego que no tenía un joven aprendiz al que enseñaba conocimientos teóricos...y otros de tipo más mundano. Las relaciones sexuales en Grecia no se dividían en torno al sexo biológico de los individuos que lo practicaban, sino que se organizaban en torno a una serie de comportamientos sociales, relacionados con la edad, el prestigio social y el género.

En cuanto a la homosexualidad femenina, se conoce el caso de la sociedad dahomey, situada en África occidental, donde las niñas acuden a colegios exclusivamente femeninos donde se preparan para el matrimonio. Dentro del “temario” de estas escuelas entran materias como enseñar a realizar el coito y “dar consistencia a sus genitales”, ambas cosas necesitan de relaciones sexuales entre las niñas para poder enseñarse, y así es como se llevaban a cabo.

Otro caso de relaciones homosexuales femeninas se registró durante los últimos años del siglo XIX y principios del XX en China. Allí, en los campos de explotación de la seda, trabajaban 100.000 mujeres, en su gran mayoría solteras. Estas mujeres decidieron crear hermandades formadas por ellas mismas con el fin de darse apoyo tanto económico como sentimental, llegando a formar matrimonios lésbicos de dos o incluso tres mujeres.

Otro contexto propicio para mantener relaciones lésbicas parecen ser las sociedades donde existe el matrimonio poligínico. En muchas sociedades de este tipo situadas en África como los nupe, haussa, azande o los nyakusa, se han documentado numerosos casos donde las coesposas de un mismo marido mantienen relaciones lésbicas entre ellas.

Por lo tanto, lo que nos dicen los casos etnográficos es que es precisamente la variedad de comportamientos sexuales la que predomina. De hecho podría decirse que es solo con la llegada de la sociedad occidental que la conducta sexual adopta un significado tan restrictivo y categórico como el que demuestra el caso de los susodichos estados americanos y otros tantos que se suceden a diario en todo el planeta. Y es solo el etnocentrismo y la penosa amplitud de miras de nuestra sociedad la que impide ver en este tipo de comportamientos algo totalmente natural y hasta común en la especie humana.

El ser humano ha hecho de las relaciones sexuales algo diferente a la mera reproducción biológica (donde, efectivamente, no queda otra opción que juntarse un varón y una hembra para poder procrear), y estas relaciones sexuales se basan en el afecto, el respeto y sobre todo en un afán por disfrutar de estas relaciones. Lo que se busca es el goce, el placer, el disfrute, y nada hay escrito en nuestros genes que diga que unas relaciones heterosexuales son más placenteras que otras heterosexuales, por lo que ambas, y otras que puedan ocurrírsele a cada persona, son igualmente válidas en la búsqueda del placer sexual.

Bibliografía; los datos etnográficos nombrados en estos dos post, están sacados del libro de Marvin Harris “Nuestra Especie”.

18 nov. 2008

¿Es antinatural la conducta homosexual? (I)

La mayoría de medios de información de masas se hicieron eco la semana pasada de todo lo que ocurría en las elecciones de los Estados Unidos. Entre otras cosas, en ellas se votaba si se aprobaba o no el matrimonio gay en varios estados. Tanto en California, Florida como Arizona votaron que no, viendo un claro retroceso en los derechos sociales, ya que en California estaba aprobado hasta ese momento. Así que a partir de ahora, los matrimonios serán “como toda la vida”, tal como los más conservadores quieren.

Seguramente este sea el origen de la persecución de gays y lesbianas en la sociedad occidental; proteger la familia heterosexual y darle al matrimonio una naturaleza exclusivamente reproductora. Esto se entiende mejor si aludimos a la fecha en que esta persecución se inició, que en la sociedad occidental se remonta a la revolución agraria, cuando las sociedades estaban mas necesitadas de mano de obra y por lo tanto de mas nacimientos que asegurasen esta mano de obra en el campo. Y es a partir de aquí cuando el acostarse con una persona del mismo sexo comienza a ser perseguido institucionalmente.

Pero, ¿que podría aportar la antropología a este debate?, ¿es natural o antinatural, tal como algunos detractores argumentan, el hecho de tener relaciones con una persona de tu mismo sexo?, ¿no estaría el ser humano obligado a copular siempre junto a un individuo de sexo contrario porque esta es la forma original en que nos reproducimos?. Intentemos aclarar alguno de estos puntos acudiendo a las fuentes etnográficas e intentando sacarnos esas gafas etnocéntricas con las que siempre entendemos la realidad.

A lo largo de todos los años en que la antropología ha estudiado diferentes sociedades se han encontrado numerosos casos de comportamientos homosexuales tanto femeninos como masculinos, si bien es cierto que estos últimos están mucho más documentados. En parte por estar mas institucionalizados y en parte por ser más visibles estos casos a la androcéntrica mirada del observador occidental. Los Azande de Sudán meridional tenían un ejército permanente formado por guerreros y jóvenes aprendices, los guerreros vivían durante el periodo de formación en el campamento militar, donde tenían relaciones con sus aprendices por la noche (la relación preferida consistía en introducir el pene entre los muslos del muchacho joven). Al madurar, estos guerreros abandonaban el campamento, pagaban el precio de una novia y dejaban a sus muchachos-novias para casarse y tener hijos con su esposa, a la vez que los aprendices tomaban otro muchacho joven al que enseñaban las artes bélicas y con los que tenían relaciones sexuales.

En las tierras altas de Papúa Nueva Guinea las relaciones homosexuales de chicos jóvenes también forman parte de un complejo y prolongado rito de paso que convierte a los niños en varones y fornidos guerreros. Existe la creencia en esta sociedad de que es el semen el que hace de los hombres precisamente eso, hombres, y cuanto más se posea, mejor guerrero y mas varonil será. Y la mejor forma de obtener este preciado elemento es tragando el de otros hombres y guerreros de mayor categoría a través de una felación. Además, como ejemplo del valor que le dan al semen en esta sociedad, los hombres se cuidan mucho de limitar sus relaciones matrimoniales para no “malgastar” o dar demasiado semen a su mujer, ya que, según se cree, esta podría adoptar los caracteres propios de los hombres

16 nov. 2008

Presentación

Antes que nada, saludos a todas y a todos. Este primer post en este recién estrenado espacio pretende ser una presentación de las pretensiones con las que me embarco en esta pequeña aventura cibernética. Y creo que lo primero es aclarar que no, no voy a colgar apuntes de clase ni nada así, sino que el título hace referencia al formato y la naturaleza que espero lleven las actualizaciones; textos breves o notas sobre algún tema en especial que en ese momento llame mi intención porque esté leyendo algo referido a esa temática en ese momento, por el comentario de alguna persona en una situación determinada, por una noticia en la prensa que pueda leer y despertar alguna reflexión, etc.


A la pregunta de si esto será un blog de opinión o algo con un sentido más divulgativo, respondo que seguro que serán las dos cosas. Primero porque no creo que exista el conocimiento aislado de las sociedades y del momento en que se vive, y por lo tanto de las propias personas que lo ven, entienden, reproducen y reescriben a su propia manera. Esto hace que todo conocimiento tenga siempre algo de subjetividad dentro de sí. Porque si, soy de los que creo (y esto es una especie de Streaptease epistemológico) que la objetividad no existe, pero que a la vez no considera esto un problema a la hora de llevar a cabo un estudio antropológico. Por lo tanto, espero que lo que aquí escriba sirva a alguien para aprender algo nuevo, pero seguro que alguna opinión caerá a menudo, y espero que aquellxs1 lectorxs que no estén de acuerdo y/o quieran matizar algo, lo hagan de forma libre y sincera. El debate siempre es bueno y de esta forma aprenderemos unxs de otrxs.


Lo cierto es que hay otra razón que me llevó a comenzar con esto, y es que después de hacer varias búsquedas por la red, no pude encontrar ninguno que tuviese más o menos el carácter que estoy intentando describir; alguno hay sobre noticias, otros sobre profesores y alguno más centrado en alguna rama concreta de la antropología, como la antropología física. Y espero ir descubriendo más y enlazándolos aquí para que todxs nos vayamos conociendo (sobre todo yo al resto, que para eso soy el recién llegado). Evidentemente, otro de los objetivos de esto es el hecho de ir practicando el arte de la escritura, que como podéis ver, en mi caso, todavía no se le puede aplicar ese tal concepto de arte, pero a eso aspira uno, ¿no? Y espero hallar aquí buenos ejemplos y una motivación para ir mejorando poco a poco.


Para terminar con esta presentación, que ya me está saliendo mas larga de lo que en un principio pretendía, no voy a prometer una periodicidad concreta, ya que como dije, dependerá mucho del momento en que se me ilumine la bombilla, además de que las clases, el trabajo y el día a día no permite a uno el suficiente tiempo para dedicarle a esto el tiempo que le gustaría, pero espero poder ir conociendo poco a poco a gente que comparta las mismas inquietudes que yo e ir aprendiendo entre todxs cosas nuevas en este minoritario mundo del conocimiento antropológico.

1Para hacer más ágil la lectura y escritura y a la vez no caer en el machismo de la lengua española, y como tampoco sé si esto lo leerán mujeres, hombres o ambos, utilizaré la letra x en vez de “o” y “e” del masculino y “a” del femenino para crear una especie de forma neutra que designe a ambos géneros sin discriminaciones lingüísticas.